viernes, 25 de enero de 2008

Los secretos

Hace años hubiese pensado esto como una batalla. Una ciudad asediada y un ejército invasor. Hubiese planeado estrategias, calendarizado ataques. Buscaría debilidades, resquicios donde poder entrar. Quizá haría ataques desesperados, y otros calculados. Pero ahora no. No hay actos heroicos que realizar, inútiles y que además, son el recordatorio constante de los que antes no se produjeron. Si fuese una batalla, tendría otras armas en el arsenal que aún no he usado, algunas pequeñitas, otras menos. Pero como no lo es, me las guardo para mí, para no usarlas como arma, si no, si llega el día, mostrarlas como deben ser mostradas, no para conseguir nada, no para convencer, si no para regalar, sin necesitar nada a cambio que la felicidad del otro. Mientras tanto, son mis secretos, algunos muy pequeñitos, y otros menos.

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